1.5. Abū l-Hakam ‛Alī b. Muhammad b. ‛Abd al-Malik b. ‛Abd al-‛Azīz b. Muhammad b. al-Husayn b. Kumayl/Kamīl b. ‛Abd al-‛Azīz b. Hārūn al-Lajmī al-Qurtubī al-Išbīlī Ibn al-Murjī
domingo, 8 de enero de 2023
La alquería de Šarāna y los Banū l-Murjī (y III)
sábado, 31 de diciembre de 2022
Una qubba a orillas del Guadalete
me emocionan las palomas, arrullándose en los campos.
Con sus arrullos hacen llorar al enamorado,
porque son plañideras, aunque no viertan lágrimas.
Todos los presentes, admirados, hicieron repetir la canción al hijo de Ziryāb, y cuando éste acabó, ‛Abbās b. Firnās tomó en sus manos el laúd y los volvió a cantar, rematándolos con otros dos versos que improvisó en alabanza de su anfitrión, Maḥmūd, gobernador de Sidonia, y que decían así:
martes, 20 de diciembre de 2022
La alquería de Šarāna y los Banū l-Murjī (II)
1.3. Abū Bakr Muhammad b. ‛Abd al-Malik b. ‛Abd al-‛Azīz b. Muhammad b. al-Husayn b. Kumayl/Kamīl b. ‛Abd al-‛Azīz b. Hārūn al-Lajmī al-Išbīlī Ibn al-Murjī.
Nació en Sevilla el mes de Safar del año 468 (=15 septiembre-13 octubre 1075), como se señala en la mayor parte de sus semblanzas. Con todo, Ibn Sa‛īd afirma que la alquería de Jarana está “adornada” con la biografía de este personaje. Es cierto que su abuelo y su padre, como ya hemos apuntado, proceden de la citada población, pero el origen sevillano de Abū Bakr Ibn al-Murjī parece fuera de toda duda.
Durante su infancia se trasladó con su familia a Córdoba, ciudad en la que, según Ibn Bassām e Ibn Sa‛īd, aún habitaba el año 494 (=1100-1). Allí se formó con maestros de la talla de Abū l-Husayn Ibn Sarrāŷ, a quien estuvo muy unido, y de Abū ‛Alī al-Gassānī (m. 498=1104-5), con el que leyó el Kitāb al-Dalā’il (libro de las pruebas) de Qāsim b. Zānib al-Saraqustī. Otros de sus preceptores fueron Abū l-Walīd al-‛Utbī, Abū ‛Ubayd al-Bakrī e Ibn Faraŷ, quien le concedió la iŷāza.
La formación que Abū Bakr Ibn al-Murjī recibió había hecho de él un hombre estudioso, háfiz de las bellas letras y experto en lengua, genealogía y el arte de la poesía. Entre sus discípulos se cuentan Abū l-Hakam ‛Alī Ibn al-Murjī, hijo suyo, Abū l-Walīd Ibn Jayra, Abū Bakr Ibn Jayr (m. 575=1179), Abū Ŷa‛far Ibn Madā’, Abū Muhammad Ibn ‛Ubayd Allāh, Abū Ishāq Ibn Farqad y otros que con él leyeron y fueron instruidos en las ciencias en las que Abū Bakr sobresalía.
Su óbito tuvo lugar en Córdoba la noche del lunes 17 de dū l-hiŷŷa del 536 (=13 julio 1142), a la edad de 70 años lunares. Fue enterrado en el cementerio de Umm Salama de la capital cordobesa, y Abū l-Hakam recitó la oración fúnebre por el alma de su padre. De los numerosos testigos que acudieron a sus exequias, Ibn al-Abbār distingue a otro de los líderes Lamtūna, Abū Muhammad Abū l-Zubayr Ibn ‛Umar al-Lamtūnī, gobernador de Córdoba en aquellos días.
De su obra poética conservamos algunas casidas, varias de las cuales fueron transmitidas por su propio hijo, Abū l-Hakam ‛Alī. También se conservan algunos versos que el destacado visir y poeta Abū Muhammad Ibn ‛Abdūn de Évora (m. 527=1132-3) dedicó a los Banū l-Murjī. En cuanto a su prosa, Ibn Bassām reúne una considerable antología de epístolas y escritos dirigidos por Abū Bakr a los personajes más destacados del momento. Los fragmentos más señalados podemos leerlos también en otros autores como Ibn Sa‛īd, Ibn Jāqān o al-Iîfahānī.
1.4. Abū Ŷa‛far Ahmad b. Muhammad b. ‛Abd al-‛Azīz b. Muhammad b. al-Husayn b. Kumayl/Kamīl b. ‛Abd al-‛Azīz b. Hārūn al-Lajmī al-Išbīlī Ibn al-Murjī
Primo por parte de padre de Abū Bakr Muhammad, nació en Sevilla en fecha que desconocemos, aunque pronto se asentaría en Córdoba junto al resto de los Banū l-Murjī. En cuanto a su nombre, Ibn Jayr es el que aporta más datos sobre la genealogía de este personaje, sin facilitarla íntegra. No obstante, ha sido posible completarla una vez más con los datos de sus familiares. Ibn Dihya es el único que alude a la condición de visir (al-wazīr al-kabīr) de Abū Ŷa‛far, aunque lamentablemente no tenemos constancia de los emires o gobernantes a los que pudo servir. El resto de semblanzas coincide en destacar, sobre todo, su condición de alfaquí y tradicionista. De este modo, dice Ibn al-Abbār que, en un texto que copió de Abū ‛Alī al-Sadafī, el háfiz Abū l-Ŷayyānī afirmaba que nadie, de al-Andalus a La Meca, superaba a Abū Ŷa‛far Ibn ‛Abd al-‛Azīz y a Abū Bakr Ibn Mufawwaz en esos campos.
De sus maestros en Córdoba sobresalen Abū ‛Alī Husayn b. Muhammad al-Gassānī (m. 498=1104-5), Abū l-Haŷŷāŷ al-A‛lam (m. 476=1083-4) y Abū Marwān Ibn Sarrāŷ. Entre sus discípulos se menciona a su sobrino, Abū l-Hakam ‛Alī b. Muhammad, a Abū Bakr Ibn Jayr y a Abū l-Qāsim Ibn Baškuwāl (m. 578=1183). Mediante iŷāza transmitió de él Abū ‛Alī Ibn Sukkara, como nos da a conocer Ibn al-Abbār a través de Ibn Jayr, quien añade que aquél había aprendido al dictado de Abū Ŷa‛far.
lunes, 7 de noviembre de 2022
La alquería de Šarāna y los Banū l-Murjī (I)
A la hora de elaborar una semblanza de los miembros de la familia de secretarios de los Banū ‛Abd al-‛Azīz, más conocida por los Banū l-Murjī, debemos tratar también de la cora de Sidonia (Šidūna) y, en particular, de la alquería de Šarāna, perteneciente al distrito o jurisdicción de Jerez (Šarīš).
Las primeras referencias a esta población aparecen en el siglo XII, más concretamente en la Dajīra de Ibn Bassām (m. 542=1147), donde se cuenta que, en los albores de los reinos de taifas y el ocaso del poder de los Banū ‛Āmir, el epónimo de los Banū l-Murjī y cabecilla de la fitna en la zona, ‛Abd al-‛Azīz b. Muhammad Ibn al-Murjī (vid. 1.1.), se refugió en una aldea (day‛a) de su propiedad que dependía de madīnat Šidūna (la ciudad de Sidonia). Ibn Bassām no facilita el nombre de este lugar, al que sitúa próximo a la ciudad de Sidonia; si embargo, los autores posteriores, que se basan directa o indirectamente en la Dajīra, lo identifican con Šarāna.
En el siglo XIII Ibn Dihya (m. 633=1235) la menciona como alquería de Jerez (qarya min qurà Šarīš), y lugar de procedencia de la familia de Abū l-Hakam ‛Alī Ibn al-Murjī (vid. 1.5.); también Ibn al-Abbār (m. 658=1260) se expresa en semejantes términos (qaryat Šarīš) en su biografía de Abū Ŷa‛far Ahmad Ibn al-Murjī (vid. 1.4.), aunque no la cite en la de Abū Bakr Muhammad b. ‛Abd al-Mālik Ibn al-Murjī (vid. 1.3.); e Ibn Sa‛īd (m. 685=1286), en su reseña sobre este mismo personaje, vuelve a denominarla de igual manera (min qurà madīnat Šarīš).
Llama del mismo modo la atención que el vocablo empleado por Ibn Bassām, day‛a, difiera del generalizado qarya del resto de las fuentes. El significado de ambas palabras es prácticamente equivalente, pero quizás tengamos que entender que, en los años que describe Ibn Bassām –principios del siglo XI–, Jarana no fuera más que una finca o caserío propiedad del susodicho ‛Abd al-‛Azīz b. Muhammad Ibn al-Murjī, cuyo origen podría remontarse a una antigua villa romana.
En la actual provincia de Cádiz, dos topónimos podrían corresponderse con este término que aparece en las fuentes árabes: uno es el Barrio Jarana,
pedanía de Puerto Real, a unos
| Cortijo de Cápita Fotografía: Entorno a Jerez (hnos. García Lázaro) |
No conocemos la fecha de entrada en al-Andalus de los Banū l-Murjī. Su nisba al-Lajmī remonta los orígenes de este linaje a la tribu árabe qahtānī de Lajm, cuyos primeros contingentes debieron de llegar a
La noble ascendencia de los Banū l-Murjī los ayudó a mantenerse siempre cercanos al poder, bien al servicio de los Banū ‛Abbād –también lajmíes– a mediados del siglo XI, bien al de almorávides y almohades durante el XII y el XIII. Aunque la mayoría de las semblanzas coinciden en vocalizar su šuhra como Ibn al-Murjī, Ibn Dihya, basándose en una supuesta autoridad gramatical, explica que la lectura correcta debe ser Ibn al-Murjà, con fatha la jā’. Ésta podría ser, efectivamente, la manera acertada de leer su nombre, y más si tenemos en cuenta que Ibn Dihya conoció bien a uno de ellos, Abū l-Hakam ‛Alī Ibn al-Murjī, con el que aprendió y al que frecuentó, hasta el punto de asistir a su entierro. Ibn al-Abbār, por su parte, escribe Ibn al-Mawjī en su relación de Ahmad b. Muhammad Ibn al-Murjī, error debido, con toda seguridad, a un desliz de transmisión o copia del propio autor, o del editor del manuscrito, que confunde la rā’ con la wāw.
1.1. ¿Abū l-Asbag? ‛Abd al-‛Azīz b. Muhammad b. al-Husayn b. Kumayl/Kamīl b. ‛Abd al-‛Azīz b. Hārūn al-Lajmī Ibn al-Murjī
La aldea de Jarana, lugar de procedencia de los Banū l-Murjī, pertenecía a este ‛Abd al-‛Azīz b. Muhammad Ibn al-Murjī quien, como vimos, se guareció en ella durante la fitna anterior a los reinos de Taifas. Cuenta Ibn Bassām que uno de los jefes beréberes victoriosos –tal vez de la tribu zanāta de los Banū Birzāl– lo llevó hasta Carmona cuando reclamó para sí dicha población, que tomó con la ayuda de aquél. El vínculo de los lajmíes con esta ciudad queda de manifiesto en la Ŷamhara de Ibn Hazm, en la que se habla del visir lajmí Muhammad b. Ibrāhīm b. Haŷŷāŷ, que se vio obligado a desalojarla). ‛Abd al-‛Azīz entraría al servicio de los birzālíes hasta el 459 (=1066-7), año en el que otro lajmí, al-Mu‛tadid Ibn ‛Abbād de Sevilla le arrebató Carmona a su régulo, al-‛Izz o al-‛Azīz b. Muhammad al-Birzālī. No tenemos más noticias ni referencias sobre este Ibn al-Murjī, que debió de morir hacia la segunda mitad del siglo XI.
1.2. Abū Marwān ‛Abd al-Malik b. ‛Abd al-‛Azīz b. Muhammad b. al-Husayn b. Kumayl/Kamīl b. ‛Abd al-‛Azīz b. Hārūn al-Lajmī Ibn al-Murjī
Hijo del personaje anterior, nació probablemente en Jarana a mediados del siglo XI, aunque según Ibn Bassām se crió en Carmona bajo el dominio de los Banū Birzāl. Doble visir (dū l-wizāratayn) y secretario, desconocemos cualquier información directa acerca de su nombre, nasab o lugares de nacimiento y muerte. De todas formas, y como sucede con su padre, gracias a los datos que proporcionan las biografías de su progenie podemos reconstruir fielmente los primeros y, al mismo tiempo, acercarnos a las fechas y ciudades en las que vivió. El mismo Ibn Bassām nos facilita su kunya, Abū Marwān.
Afirma Ibn Sa‛īd que ‛Abd al-Malik ejerció como secretario de Abū Nasr al-Fath al-Ma’mūn (m. 484=1091-2) –hijo de Muhammad b. ‛Abbād al-Mu‛tamid– en Córdoba. Años antes, ‛Abd al-Malik ya había servido a los Banū ‛Abbād en Sevilla –a la que se había trasladado tras la toma de Carmona por éstos– durante los últimos momentos del reinado de al-Mu‛tadid (m. 461=1069) y los inicios del gobierno de al-Mu‛tamid (m. 487=1095). Fue en esta ciudad donde nacieron su hijo, Abū Bakr Muhammad, y su sobrino, Abū Ŷa‛far Ahmad. El definitivo traslado y asentamiento en Córdoba de los Banū l-Murjī parece incuestionable, pues allí residió y murió Abū Bakr Muhammad, y en ella nació el nieto de ‛Abd al-Malik, Abū l-Hakam ‛Alī, a finales del 519 (=1126). De otras actividades de ‛Abd al-Malik sabemos que fue maestro y que tuvo como discípulo a su citado vástago, Muhammad. Sobre su muerte no hay noticia alguna, pero es probable que tuviera lugar en Córdoba a principios del siglo XII.
(continuará)
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domingo, 30 de octubre de 2022
Abū Mūsà al-Ḏuŷŷī al-Šarīšī, poeta de Ducha
Abū Mūsà ʽĪsà b. ʽAbd Allāh al-Lajmī al-Ḏuŷŷī al-Šarīšī fue un poeta y maestro jerezano natural de Ḏuŷŷa, alquería que al-Ruʽaynī (Barnāmaŷ, 212, nº 112) sitúa en el distrito de Jerez y que se corresponde con el actual Cortijo de Ducha, a unos cuatro kilómetros al norte de la ciudad, en las cercanías del aeropuerto. Debió de nacer hacia la segunda mitad del siglo XII.
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| Pago de Ducha. Mapa de los viñedos del marco de Jerez (1897) |
El propio Al-Ruʽaynī nos dice que se lo encontró en diversas ciudades, entre ellas Sevilla y Jerez, donde frecuentaba diferentes tertulias literarias. Concretamente, en el año 1218-9, era cadí de Šallabar, población de la jurisdicción de Jerez, entre ésta y Morón. Según Ibn ʽAskar (Ikmāl, 327-8), se estableció también en Málaga, de la que luego partió, sin que sepamos las fechas. Afirma Ibn al-Abbār (Tuḥfa, 248, nº 109) que aún estaba vivo en el momento de redactar su semblanza, lo que nos indica que debió de fallecer a mediados del siglo XIII.
De sus posibles maestros, el único nombre que nos ha llegado es el de Abū Isḥāq al-Zawālī, citado por Ibn ʽAbd al-Malik (Ḏayl, V, 497-8, nº 910) en la biografía de nuestro personaje. En cuanto a sus discípulos, sólo se da noticia de Abū l-Qāsim ʽAbd al-Karīm b. ʽImrān y de Abū l-Ḥasan al-Ruʽaynī.
Se conservan fragmentos de varias de sus casidas, la mayoría descriptivas, aunque al-Ruʽaynī afirma que sus versos adoptaban forma de zéjel, estrofa que, al parecer, dominaba. Conocemos también dos interesantes episodios protagonizados por este personaje. El primero de ellos nos lo acerca Ibn al-Abbār, de nuevo en la Tuḥfa, y en él relata que al-Duŷŷī fue azotado por orden del cadí de su ciudad debido a la perfidia de su lengua y a su codicia por los bienes ajenos. Al parecer, gustaba de recitar versos malsonantes y obscenos.
La segunda anécdota, más extensa, la encontramos en los Ikmāl de Ibn ʽAskar e Ibn Jamīs, en los términos siguientes:
Me contó Abū Mūsà al-Ḏuŷŷī: Oí un día un poema de estilo jafaŷī en el que un verso acerca de un caballo decía:
En cuanto a sus casidas, Ibn al-Abbār escoge, entre otros,
este fragmento (metro basīṭ, rima -ab):
–Es por una extraordinaria circunstancia
–respondí– [que se da] en el hijo de la uva (=vino).
–Pues los años me han movido los dientes
y yo me bebo el vino, como buen parroquiano, para que [con él] se fortalezca el oro que ya se ha fundido.
sábado, 29 de octubre de 2022
Ulemas en la ciudad califal de Jerez
Hasta la época del Califato no empezamos a conocer los nombres de los primeros ulemas o sabios que habitaron Jerez. Es en ese momento cuando las biografías de alfaquíes o juristas aumentan en los repertorios bio-bibliográficos, sobre todo las de aquellos relacionados con núcleos de incipiente formación como Jerez. Muchos de estos ulemas eran designados directamente desde Córdoba, probablemente con la idea de consolidar o, al menos, procurar la difusión y aplicación del derecho islámico en las nuevas poblaciones. Uno de estos sabios jerezanos fue Abū Razīn, maestro de origen bereber venerado por sus paisanos. Experto en cuestiones jurídicas (masāʼil al-fiqh), desempeñó el cargo de muftí en varias localidades de la cora, entre ellas su ciudad natal, Šiḏūna, y Jerez, en la que residió, enseñó y murió en el año 947-8.
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| Ataifor califal procedente de Plaza Belén, Jerez de la Frontera |
Sin embargo, entre leyes y aleyas, al menos tres miembros de la élite jurídica y piadosa de la ciudad dedicaron parte de su tiempo a la poesía. Se trata de Abū l-Ḥakam Munḏir al-Šiḏūnī, natural de Šiḏūna y afincado en Jerez, ciudad en la que murió el 945-6; y dos miembros de una misma familia, los Banū l-Majzūm: el alfaquí Abū Jālid Yazīd b. Asbāṭ, que dirigió la oración en Jerez hasta su muerte, y su hijo Abū Yazīd Asbāṭ b. Yazīd, que relevó en el cargo a su padre y falleció a finales del año 1002. Fueron años de auge para Jerez, derivados de la bonanza económica de la región en tiempos de al-Ḥakam II (m. 976).
domingo, 23 de octubre de 2022
Las fuentes árabes y el templo del Hércules Gaditano
| Punta del Boquerón (San Fernando, Cádiz) |
Afirma Ceán Bermúdez (1832, p. 227) que en ese lugar, llamado hoy en día Punta del Boquerón, frente al islote de Sancti Petri, se descubrieron los cimientos y paredones del templo tras una extraordinaria bajamar ocurrida el año 1730, hecho que se repetiría años más tarde, en 1748, y que aprovecharon los curiosos para extraer de las ruinas del edificio fragmentos de estatuas y otras antiguallas. Este suceso puede precisarse mejor leyendo la carta que el erudito cordobés Lope Francisco Gutiérrez de los Ríos y Morales (1705-1742) escribió a su amigo Pedro Leonardo de Villacevallos, según la cual, sabemos que la citada resaca se produjo a causa del terremoto de Marruecos de 1731 y dejó el fondo marino al descubierto en las inmediaciones de la isla de Sancti Petri y la Punta del Boquerón. Gracias a ello, pudieron verse muros, pavimentos de mármol, patios, fragmentos de estatuas, etc.
| Recreación del templo del Hércules gaditano por García Bellido (1968) |
De este modo, los textos clásicos y árabes que describen aquel lugar, y las evidencias materiales que han ido apareciendo en todo el entorno de la Punta del Boquerón (Corzo Sánchez, 2005; Sáez Romero, Montero Fernández, Díaz Rodríguez, 2005; Sáez Romero, Carrero Ramírez, 2018; Higueras-Milena Castellano, 2020) podrían indicar que es allí donde se levantaba el templo del Hércules gaditano, tal vez transformado y reutilizado como iglesia por la población cristiana del entorno, según parece deducirse de la lectura de los textos árabes, y donde arqueólogos y geógrafos habrán de seguir buscando su exacta ubicación.



