lunes, 26 de enero de 2026

La mezquita aljama de Jerez en "ATARAL. Atlas de Arquitectura Almohade"


Texto extraído de la ficha redactada por Miguel Ángel Borrego Soto y José María Gutiérrez López (Centro de Estudios Históricos Jerezanos). El artículo supone una síntesis de los trabajos llevados a cabo en el solar de la Casa del Abad (Jerez de la Frontera) entre los años 2013 y 2015 y cuyos resultados fueron publicado en los siguientes trabajos: 

La ficha incluye una novedad con respecto a esos estudios anteriores: la posibilidad de que la mezquita aljama jerezana tuviera una sala de oración de nueve naves. La propuesta se basa en las observaciones de Antonio Almagro Gorbea, según las cuales, la fachada noroeste del patio de abluciones, con siete arcos de herradura hipotéticos más dos galerías laterales perpendiculares y fosilizada en la Casa del Abad de la plaza de la Encarnación de Jerez, se proyectaría en el muro de entrada al ḥaram:


Šarīš (Jerez de la Frontera) fue una medina andalusí consolidada entre los siglos X y XIII, articulada en torno a un núcleo político-militar dominado por el alcázar y a un sistema urbano en el que los principales espacios de culto desempeñaron un papel estructurante. La organización topográfica de la ciudad responde al eje alcázar–aljama, característico de numerosas medinas occidentales, donde el principal templo urbano se sitúa en estrecha relación con el poder y con los ámbitos centrales de la vida comunitaria. En este marco, la mezquita aljama de Šarīš actuó como sede del culto colectivo del viernes y como espacio de autoridad religiosa y jurídica, documentado indirectamente por fuentes castellanas tras la conquista y por referencias biográficas árabes.

La mezquita aljama (mezquita mayor) de Šarīš (Jerez de la Frontera) se localiza en el entorno de la actual plaza de la Encarnación, en relación directa con el inmueble conocido como Casa del Abad, entre dicha plaza y la bajada del Arroyo. Este emplazamiento coincide con el solar ocupado posteriormente por la Iglesia Mayor de San Salvador (consagrada tras la conquista castellana) y, más tarde, por la fábrica catedralicia moderna, lo que permite sostener una continuidad topográfica del principal espacio de culto urbano.

La identificación del edificio como aljama queda confirmada por la carta abierta de Alfonso X al abad y canónigos del nuevo templo cristiano, fechada el 23 de noviembre de 1267, donde se declara que “tomamos de los moros esta nuestra uilla de Xerez Sidonia, e de su mezquita fezimos donación a Sant Salvador”. Este testimonio se refuerza con las descripciones del estado del patio y del edificio de la iglesia mayor por Esteban Rallón (s. XVII) y con las noticias de Bartolomé Gutiérrez sobre hallazgos durante las obras de la nueva Colegial del siglo XVIII, que evidencian una secuencia de ocupación continuada del mismo espacio (mezquita → iglesia medieval → fábrica barroca).

Desde el punto de vista arquitectónico, los restos mejor conservados de la aljama se integraron en la Casa del Abad, especialmente en relación con el saḥn o patio de abluciones porticado, del que se conservan muros correspondientes a las galerías existentes en el momento de la conquista cristiana (1267), en particular el tramo noroeste —parcialmente destruido por la torre tardogótica— y el tramo sudoeste, donde subsisten varios arcos de herradura abiertos al exterior de la plaza. En el muro trasero de la galería noroeste se documenta un arco de gran tamaño que comunica con restos de una antigua calle, interpretable como posible entrada principal al conjunto, probablemente mediante rampa o escalinata desde la calzada del Arroyo.

En la parte inferior del solar se identificó una amplia estancia sostenida por potentes pilares ochavados, reutilizada como bodega de la iglesia mayor, que interpretamos como reutilización del aljibe de la mezquita aljama. En el mismo nivel estratigráfico se localizaron restos de un potente machón de ladrillo con basamento de sillares, apoyado sobre el terreno geológico que identificamos como base del alminar. La torre tardogótica, único resto en pie del antiguo templo cristiano medieval, se levanta sobre un sólido edificio de piedra que habría funcionado como refuerzo estructural, utilizando como cimentación la base del minarete andalusí.

La orientación del edificio (Casa del Abad) se midió in situ, obteniéndose una dirección aproximada de 135º hacia el sudeste, comparable a la de la mezquita del siglo X de al-Qanāṭir (El Puerto de Santa María), dentro de una tendencia de orientación ampliamente documentada en al-Andalus entre los siglos IX y XIV.

Por otra parte, un testimonio documental de 1699, atribuido al maestro de obras Diego Moreno Meléndez, consigna que la nave de la epístola de la Iglesia Mayor —edificada sobre el solar de la mezquita aljama y levantada, con toda probabilidad, aprovechando parte de sus estructuras— medía cuarenta varas castellanas (≈ 33,5 m). Esta magnitud, que debió de corresponder a la anchura de la antigua sala de oración (ḥaram), puede cotejarse con los restos conservados de la galería noroeste del patio de abluciones, teniendo en cuenta que su extremo oriental fue cercenado para levantar allí la torre tardogótica. Todo ello permite estimar para el oratorio principal de la mezquita una extensión transversal aproximada de unos 35 m, situando la aljama jerezana dentro de los parámetros habituales de las mezquitas mayores urbanas de rango medio en al-Andalus y haciendo verosímil, a partir de los restos conservados, una restitución planimétrica de entre siete y nueve naves, con eje central de mayor anchura que las laterales. Conviene recordar, además, que aquella demolición no se limitó a la torre: es posible que los cristianos desmontaran también el tramo oriental del ḥaram, a la altura del sector afectado por la implantación de dicha torre, para insertar un ábside, donde se situaría la capilla mayor. La construcción de la Colegial del siglo XVIII —que supuso el derribo de la Iglesia Mayor precedente y el desplazamiento del edificio hacia levante— hace que el área de aquella cabecera quedara aproximadamente a la altura del baptisterio. En ese contexto se explica el hallazgo de enterramientos y otros restos materiales durante el tramo final de las obras, en la primera mitad del siglo XVIII, bajo la cimentación del baptisterio, tal como dejó descrito el historiador local Bartolomé Gutiérrez.

Aunque las fuentes árabes no describen directamente la arquitectura de la aljama, sí mencionan a diversos jatibes (jutabāʾ) de entre los siglos X y XIII, lo que confirma su funcionamiento continuado como mezquita del viernes y su papel como espacio de culto, enseñanza y autoridad jurídica en la Jerez andalusí.


Borrego Soto, M. Á. y Gutiérrez López, J. M. "Mezquita aljama de Jerez". En Almagro, A. (Dir.), ATARAL, Atlas de Arquitectura Almohade , Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

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