viernes, 3 de julio de 2026

Versos sobre la censura de la soberbia

El siguiente pasaje procede del comentario de al-Šarīšī a la primera maqāma de al-Ḥarīrī, la llamada maqāma Ṣanʿāniyya. Se encuentra en el Šarḥ maqāmāt al-Ḥarīrī, ed. Muḥammad Abū l-Faḍl Ibrāhīm, Beirut, al-Maktaba al-ʿAṣriyya, 1413/1992, vol. I, pp. 56-57.


Al comentar una de las invectivas morales contra el hombre extraviado por su propia vanidad, al-Šarīšī reúne una breve antología de versos sobre la censura de la soberbia, con una enseñanza clara: el ser humano, por mucho que presuma de linaje, poder o prestigio, procede del polvo, acabará en la tumba y no posee verdadero dominio ni sobre aquello que espera ni sobre aquello que teme. La soberbia aparece así como una forma de ceguera espiritual: quien se engríe olvida su origen, sus culpas y su destino.

Texto árabe



Traducción

Y dijo el cadí Abū Ŷaʿfar b. ʿUmar, censurando la soberbia y cuanto se relaciona con ella:

No te atribuyas grandeza ni soberbia:
tu padre es el polvo, y ese linaje te rebaja.

No acompañes al hombre altivo. Antes que a ti mismo
pon al enemigo y pon al amigo.

No busques ganar favores con elogios complacientes:
bastante pecado tiene el hombre con ser adulado.

Guárdate de querer ser cabeza entre los tuyos;
no olvides tus pecados y acepta ser el último.

Sé polvo aquí, en esta vida; quizá así no tengas
que desear mañana haberte vuelto polvo.


Y dijo Abū Nuwās:

Te previne contra la soberbia: que no te marque
con su hierro, pues es un vestido que disputas a Dios.

¡Mísera piel tendida sobre un vientre hueco,
que encierra inmundicias y se engríe si le hablan!

Se cree superior a ti, como si algo lo distinguiera,
si en este mundo alcanza poder y prestigio.

Yo mismo aborrezco mi alma cuando se envanece;
¿cómo estar seguro, entonces, de que Dios no la aborrezca?


Y dijo Abū l-ʿAtāhiya:

Me asombra el ser humano cuando presume de sí mismo,
si mañana lo enterrarán en el fondo de su tumba.

¿Qué le ocurre para andar jactándose
a quien empezó siendo una gota y acabará siendo carroña?

Vive sin poder adelantar aquello que espera,
ni retrasar aquello que teme.


Estos versos, reunidos por al-Šarīšī al hilo de la primera maqāma de al-Ḥarīrī, condensan una enseñanza moral de enorme fuerza: la soberbia nace del olvido. El hombre se engríe cuando olvida de dónde viene, qué encierra su propio cuerpo y hacia dónde se dirige. Frente al orgullo del linaje, del poder o del prestigio, los poetas recuerdan una verdad elemental y desarmante: somos polvo, fragilidad y límite. Precisamente por eso, la humildad no aparece aquí como simple virtud social, sino como una forma de lucidez.

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