domingo, 8 de noviembre de 2026

Sidueña frente a otras hipótesis toponímicas: una semejanza no hace una etimología

Entre Jerez y El Puerto de Santa María, al pie de la sierra de San Cristóbal y junto al bajo Guadalete, se extiende el ámbito de Sidueña y Doña Blanca, donde situamos la ciudad andalusí de Šiḏūna. La hipótesis que defendemos, desarrollada en nuestros trabajos desde 2007, reúne la posición descrita por los geógrafos árabes, las noticias de sus habitantes, la ocupación medieval del entorno y los documentos castellanos que localizan Sidonia en este territorio. Su fuerza procede de la correspondencia entre esas pruebas, que permiten reconstruir una ciudad vinculada a la bahía, al río y a la sierra cuyo nombre perdura en Sidueña.

Situación de Sidueña y Doña Blanca en el bajo Guadalete. El mapa representa la geografía actual. Elaboración sobre IGNBase, CC BY 4.0 scne.es.

La semejanza de Sidueña con Ciadueña, en Soria, y con otros topónimos similares en Zamora, León y Portugal ha favorecido su comparación con nombres relacionados con la palabra latina civitas y sus continuadores romances. La semejanza invita a investigarla, aunque cada lugar conserva una historia que debe reconstruirse mediante sus propias fuentes. En Cádiz contamos con una Sidonia documentada durante el siglo XIII, cuya relación con la Sidueña posterior constituye el dato que cualquier explicación alternativa necesita resolver.

Sidonia en los documentos

El 6 de noviembre de 1268, Alfonso X se dirigía desde Arcos a los concejos de Sanlúcar, Rota, Sidonia y La Puente para someterlos a la jurisdicción gaditana. Sidonia designaba una comunidad reconocida por la monarquía durante la reorganización castellana de la bahía. Su nombre intervenía en decisiones de gobierno y tenía una aplicación territorial efectiva.

El repartimiento de Santa María del Puerto precisa esa geografía cuando sitúa unas tierras concejiles y el ejido «fasta el término de Sidonia», junto al de Machar Grasul y, más adelante, vuelve a mencionar una parcela «de parte de Sidonia». Ambos pasajes se conservan en el manuscrito municipal y pueden leerse también en la edición de Pedro José de Castro de 1841. Como el libro reúne actuaciones de varias fechas, la carta regia de 1268 proporciona el antecedente fechado más firme para la existencia del concejo.

La concesión de 30 de marzo de 1284, mediante la cual Alfonso X incorporó Sidonia y su término a Santa María del Puerto, completa la secuencia. La memoria de aquella agregación reaparece en el pleito de 1335 por las canteras. A través de estos testimonios podemos enlazar el antiguo término con el pago llamado después Cidueña o Sidueña, conservado en el mismo ámbito portuense.

El valle de Sidueña, la sierra de San Cristóbal y la llanura del Guadalete. El punto señala el acceso al yacimiento de Doña Blanca. Paisaje y cauce actuales. Elaboración sobre PNOA, CC BY 4.0 scne.es.

Una ciudad junto a la bahía y al río

Las fuentes árabes, por su parte, ofrecen los antecedentes de esa geografía. De este modo, al-Masʿūdī sitúa la isla de Cádiz frente a la ciudad de Šiḏūna, a unas doce millas, y afirma que la estatua gaditana podía verse desde ella. Además, la descripción transmitida bajo el nombre de al-Rāzī relaciona Sidonia con un monte abundante en fuentes, mientras que la versión castellana de la geografía atribuida a al-Zuhrī presenta Xadona (Šiḏūna) como una ciudad despoblada junto al río. La correspondencia de estas noticias con San Cristóbal y el Guadalete sustenta nuestra propuesta de localización.

La ciudad tuvo aljama. Ibn Ḥayyān refiere que el emir Muḥammad I, que gobernó entre 852 y 886, renovó las mezquitas mayores de Écija y Šiḏūna. Un siglo después, Ibn al-Faraḍī sitúa en esta última encuentros personales con sabios y lecturas de diferentes obras con ellos, entre las cuales figura la que Ṭawd Ibn Abī l-Fatḥ le hizo en 373/983–984 de un cuaderno de poesía ascética de su padre. La noticia distingue la residencia de Ṭawd en Calsena del lugar del encuentro.

Los materiales emirales y califales documentados en Doña Blanca y San Cristóbal proporcionan el contexto arqueológico de esta interpretación. La distribución del asentamiento y la identificación de sus edificios siguen requiriendo investigación. Nuestra propuesta comprende el entorno del yacimiento y las laderas de la sierra, donde la ocupación medieval debe estudiarse junto con el paisaje descrito por las fuentes.

Panorámica del entorno de la sierra de San Cristóbal, con la llanura y la bahía al fondo. Fotografía de El Pantera (2018), Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.


Torre de Doña Blanca y paisaje agrícola del pago de Sidueña. Fotografía de Antonio M. Romero Dorado (2008), Wikimedia Commons, dominio público.

Asido, Šiḏūna y la Medina interior

La leyenda ASIDO de las monedas bilingües de los siglos II y I a. C. acredita un nombre antiguo que hemos relacionado con Sidonia, Šiḏūna y Sidueña. La terminación romance -onia dispone, además, de resultados compatibles con -ueña, como ilustra el conocido desarrollo de ciconia en cigüeña. Ese paralelo permite explicar la forma conservada en Cádiz dentro de la tradición local del nombre.

La localización de la Asido romana tiene pruebas y dificultades propias. La epigrafía, la referencia de Plinio y los restos urbanos sustentan su identificación habitual con Medina Sidonia. La transmisión posterior de un nombre podía comprender ciudades, sedes episcopales y territorios, por lo que su recorrido medieval necesita un estudio específico. En esta línea, Mederos Martín y Ruiz Cabrero propusieron un traslado de la población de Doña Blanca a la Asido interior después de la Segunda Guerra Púnica y una recuperación del enclave portuario tras la conquista islámica. Identificaron allí Saudone, lugar citado por el itinerario de Rávena. Nuestros estudios han planteado para ese nombre otra localización, relacionada con Xabdun o Xaudan en el deslinde alfonsí de 1274, hacia Sierra Gamaza y El Jaulón, junto al Salado de Espera. Los vestigios romanos y visigodos de Buenavista permiten, además, seguir la ocupación antigua del ámbito de San Cristóbal después del abandono del asentamiento fenicio. Esta lectura sitúa la continuidad de Asido y Šiḏūna dentro del territorio en el que perdura Sidueña.

La actual Medina Sidonia aparece en las fuentes árabes como Madīnat Ibn al-Salīm. El mapa de tradición idrisiana conservado en Oxford, en una copia de 1553 de una obra del siglo XII, emplea la forma abreviada al-Madīna. Ibn al-Abbār presenta a Ibn al-Bannāʾ al-Madīnī como originario de Madīnat Ibn al-Salīm y residente en Jerez, donde dirigió la oración y predicó en la aljama. Su gentilicio remite así a aquella Medina interior. La documentación castellana también llamó Medina a la villa en enero de 1268 y la situó en la tierra de Sydonia, de ahí que comenzara desde entonces a denominarse indistintamente Medina de Sydonia o, directamente, Medina Sydonia.

Una descripción anónima de al-Andalus, el Ḏikr bilād al-Andalus, diferencia la ciudad antiquísima de Šiḏūna del castillo de Ibn al-Salīm, caracterizado como una fundación islámica. Al-Ḥimyarī conserva, en cambio, una identificación expresa entre ambas denominaciones. La discrepancia obliga a ponderar los testimonios, dentro de los cuales defendemos que las noticias ribereñas y la documentación del Guadalete favorecen la localización de Šiḏūna en Sidueña.

Al-Madīna (المدينة) y Šarīš (شريش) en el mapa de al-Andalus de la tradición de al-Idrīsī. El sur queda arriba. Bodleian Libraries, MS. Pococke 375, ff. 168v–169r, copia de 1553 de una obra del siglo XII. Recorte de la reproducción digital. © Bodleian Libraries, CC BY-NC 4.0.

La comparación con Soria en la bibliografía

Riesco Chueca propuso en 2008 la formación reconstruida *cidadonia, alusiva a un poblado antiguo, para explicar varios nombres del occidente peninsular. Rodríguez Morales y Fernández Palacios retomaron el modelo en 2011 al estudiar Ciadueña de Soria. En 2015, Bernal Estévez comparó expresamente el lugar soriano con la Cidueña gaditana y planteó que pastores trashumantes hubieran llevado hacia el sur el nombre y sus devociones. Su conjetura se encuadra en la repoblación cristiana, aunque carece de una fecha y de un documento que acredite ese traslado.

La aplicación de estas propuestas al caso gaditano exige explicar la Sidonia que designaba un concejo en 1268 y un término colindante con las tierras repartidas de Santa María del Puerto. El traslado planteado por Bernal necesitaría identificar el momento de llegada del nombre y su relación con esa denominación territorial. La comparación entre topónimos cobra valor cuando permite reconstruir su historia, atendiendo a las formas antiguas, a la continuidad de sus referentes y a las transformaciones lingüísticas que pueden justificarse en cada lugar.

De este modo, defendemos que el parecido con los nombres septentrionales responde a una coincidencia formal entre topónimos de distinta historia. La Sidueña gaditana continúa la Sidonia de los documentos del Guadalete y pertenece a la tradición de Asido y Šiḏūna. Situamos esa ciudad andalusí en el ámbito de Doña Blanca y San Cristóbal porque allí confluyen la posición frente a Cádiz, el paisaje de la sierra y sus aguas, la ocupación medieval y la continuidad territorial que acredita la documentación alfonsí. Esta identificación ofrece una explicación conjunta de las fuentes locales que cualquier alternativa deberá discutir con pruebas de alcance comparable, algo que, hasta la fecha, no ha sucedido. Lo que no existe, no es.

Para seguir leyendo

Borrego Soto, Miguel Ángel (2009). «De Asidon a Sidueña. Localización de Madīnat Šiḏūna en el yacimiento de Doña Blanca». Revista de Historia de El Puerto, 42, pp. 9–34. Artículo completo.

Jiménez López de Eguileta, Javier E. (2019). «Los repartimientos y términos de Cádiz, Sidueña y El Puerto de Santa María en el siglo XIII: nuevas propuestas». Revista de Historia de El Puerto, 62, pp. 9–28. Artículo completo.

Archivo Municipal de El Puerto de Santa María. Padrón de heredamientos. Colección Curiosidades de Cárdenas, n.º 1. Facsímil municipal, imágenes 69 y 72 del PDF.

Riesco Chueca, Pascual (2008). «Nuevas conjeturas de toponimia zamorana». Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo, 25, pp. 359–436, especialmente pp. 376–377. Texto completo.

Rodríguez Morales, Jesús, y Fernández Palacios, Fernando (2011). «Una nueva tésera celtibérica, procedente de Ciadueña (Soria)». Palaeohispanica, 11, pp. 265–282, especialmente p. 269. Artículo y datos de publicación.

Bernal Estévez, Ángel (2015). «La construcción de la Iglesia Mayor de Los Santos y la transformación de su entorno urbano». En Los Santos de Maimona en la historia VI y otros estudios sobre la Orden de Santiago, pp. 12–71, especialmente pp. 18–20. Texto completo.

Borrego Soto, Miguel Ángel (2025). «Ibn al-Bannāʾ al-Madīnī, al-Anṣārī, Ibrāhīm». Al-Andalus Hispania, biografiado 7209. Biografía.

Bodleian Libraries, University of Oxford. MS. Pococke 375, ff. 168v–169r, copia de 1553. Manuscrito digitalizado.

Borrego Soto, Miguel Ángel (2023). «La ciudad andalusí de Jerez. Síntesis histórica (ss. VIII–XIII)». Ceretanum, 1, pp. 43–78, especialmente p. 56. Artículo completo.

Mederos Martín, Alfredo, y Ruiz Cabrero, Luis Alberto (2011). «Sidón en Occidente. El Castillo de Doña Blanca, Asido y Gadir». En Manuel Álvarez Martí-Aguilar (ed.), Fenicios en Tartessos: nuevas perspectivas, pp. 87–117. Su propuesta se recoge y discute en Borrego Soto (2023, p. 56).


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