jueves, 18 de junio de 2026

Vikingos en el rīf de Šiḏūna

En mi anterior entrada, hablo sobre la aljama de Šiḏūna, citada por Ibn Ḥayyān en el Muqtabis II-2 entre las mezquitas renovadas por el emir Muḥammad I. La noticia, como seseñala en ese texto, permite documentar la existencia de una mezquita mayor en la antigua Sidonia islámica, es decir, no un simple oratorio, sino un espacio religioso de entidad institucional, vinculado a la oración del viernes, a la juṭba y, por tanto, a la presencia visible del poder omeya en la ciudad.


El mismo volumen del Muqtabis conserva otra noticia que tampoco conviene ignorar. No se refiere ahora a una mezquita, sino al mar, a la guerra y a los maŷūs, nombre con el que las fuentes árabes designan en estos contextos a los normandos o vikingos que atacaron las costas de al-Andalus durante el siglo IX. El pasaje pertenece al año 245 H., correspondiente aproximadamente a 859-860 d. C., aunque suele citarse de manera abreviada como el ataque normando de 859. No debe confundirse, por tanto, con la incursión anterior de 229-230 H./844-845, la más conocida, que afectó gravemente a Sevilla durante el emirato de ʿAbd al-Raḥmān II. La que ahora nos interesa se produjo ya bajo el gobierno de Muḥammad I. Ibn Ḥayyān introduce la noticia con el epígrafe jabar al-maŷūs, “noticia de los maŷūs”, y comienza diciendo:

وفيها خرج المجوس ـ لعنهم الله ـ إلى ساحل الغرب من أرض الأندلس، وهو جوثرهم الغليظ، خرجوا في اثنين وستين مركبًا...

Esto es:

«En ese año salieron los maŷūs —¡Dios los maldiga!— hacia la costa occidental de la tierra de al-Andalus, que era su mar bravío. Salieron en sesenta y dos naves...».

La crónica presenta desde el comienzo un escenario marítimo bastante amplio. Los normandos no aparecen como una partida ocasional, sino como una flota importante, de sesenta y dos naves, que se dirige hacia el litoral occidental andalusí. El mar, según dice Ibn Ḥayyān, estaba ya vigilado por las embarcaciones del emir Muḥammad, que recorrían la costa desde el límite de Ifranŷa hasta los extremos de Galicia. Dos naves enemigas, adelantadas al resto, fueron interceptadas en algunos fondeaderos de la cora de Beja y capturadas con lo que llevaban dentro: dinero, mercancías, pertrechos y provisiones.

El grueso de la flota siguió, sin embargo, navegando por el litoral. Los maŷūs llegaron hasta la desembocadura del río de Sevilla y sus pesquerías. Muḥammad I reaccionó entonces con rapidez, enviando el ejército hacia occidente y convocando a la gente contra aquel enemigo que había irrumpido por mar. El mando de las tropas quedó en manos de ʿUbayd Allāh b. al-Ḥasan b. Abī ʿUbayda, el chambelán. Después, según el relato de Ibn Ḥayyān, las naves enemigas se dirigieron hacia Algeciras, se hicieron con la ciudad, la saquearon y quemaron su mezquita aljama:

فحلت بالجزيرة الخضراء، وتغلّبت على الحاضرة، فاستباحتها، وأحرقت المسجد الجامع

«Llegaron a Algeciras, se apoderaron de la ciudad, la saquearon y quemaron la mezquita aljama».

La noticia continúa con el paso de los maŷūs a la otra orilla, la devastación de sus campos, el regreso al litoral oriental de al-Andalus, su presencia en la costa de Tudmīr, su llegada al castillo de Ūrbūla y su avance posterior hacia Ifranŷa, donde pasaron el invierno. No estamos, por tanto, ante una simple razzia local, sino ante una expedición marítima de gran recorrido, que toca o amenaza distintos puntos del occidente y del litoral andalusí, del Estrecho, del Levante y del ámbito septentrional. La parte que nos interesa de manera especial llega cuando la flota andalusí vuelve a encontrarlos. Dice Ibn Ḥayyān:

فلقيتهم المراكب التي كان أعدّها لهم فرقاشش بن شكّوج وخشخاش، ومعهما نسيم النفّاط، وأصناف العدّة البحرية، والتكليف من الرماة بأوسع ما يحتاجون إليه من النشاب، فأصابوا مركبين من مراكبهم بريف شذونة، فيهما أموال كثيرة، وأمتعة واسعة...

Puede traducirse así:

«Entonces les salieron al encuentro las embarcaciones que se habían preparado contra ellos, al mando de Farqāšiš b. Šakkūŷ y de Jašjāš, acompañados por Nasīm al-Naffāṭ, el especialista en nafta incendiaria, con diversos pertrechos navales y arqueros provistos abundantemente de las flechas que necesitaban. Capturaron dos de sus naves en el rīf de Šiḏūna, en las que había cuantiosas riquezas y abundantes mercancías...».

El combate continuó. Ibn Šakkūŷ y Jašjāš, jefes de la flota del sultán, embistieron a los maŷūs y consiguieron apoderarse de otras dos naves, que incendiaron con todos los que iban dentro. Entonces los maŷūs se encarnizaron contra Jašjāš, lo rodearon, y él combatió desde la proa de su barco hasta morir:

وصدمهم ابن شكّوج وخشخاش صاحبه رئيسا أسطول السلطان، وقاتلاهم حتى غلباهم على مركبين آخرين، فأحرقاهما بجميع من كان فيهما، وحمي المجوس عند ذلك على خشخاش، فأحدقوا به، وضاربهم في صدر مركبه دراكًا حتى استشهد رحمه الله.

«Ibn Šakkūŷ y su compañero Jašjāš, jefes de la flota del sultán, los embistieron y combatieron hasta apoderarse de otras dos naves, que quemaron con todos los que había dentro. Entonces los maŷūs se encarnizaron contra Jašjāš, lo rodearon, y él los combatió en la proa de su nave sin descanso, hasta que cayó mártir —Dios tenga misericordia de él—».

El relato prosigue con el avance de las naves restantes hacia el norte y con la captura de García Íñiguez, señor de los vascones, que tuvo que rescatarse mediante el pago de una suma importante. Pero, para la historia de la antigua Sidonia, lo fundamental está en esa mención aparentemente secundaria al rīf de Šiḏūna.


No conviene, naturalmente, construir una hipótesis entera sobre una sola palabra. Las fuentes árabes deben manejarse con prudencia, sobre todo cuando hablan de topónimos, coras y territorios. Pero tampoco parece razonable pasar por alto una expresión tan precisa en un pasaje de este tipo. Si Ibn Ḥayyān sitúa la captura de dos naves normandas en el rīf de Šaḏūna, está dando por supuesto que ese nombre designaba un ámbito territorial reconocible en el siglo IX, y además un ámbito relacionado, directa o indirectamente, con la navegación y con la defensa marítima.

Esto encaja bien con lo que he venido proponiendo en otros trabajos sobre la localización de la antigua Šiḏūna/Sidueña en el entorno de la Sierra de San Cristóbal, el Castillo de Doña Blanca y el bajo Guadalete, entre Jerez y El Puerto de Santa María. En ese paisaje, la expresión rīf Šiḏūna adquiere pleno sentido: no como una ciudad aislada tierra adentro, sino como una realidad territorial vinculada al río, a la costa, a antiguos espacios portuarios, a campiñas fértiles y a una red de asentamientos que explicaría mejor la entidad histórica de la vieja Sidonia andalusí.

La noticia de la aljama y la noticia del rīf se iluminan mutuamente. La primera nos habla de una ciudad con mezquita aljama, renovada por el poder omeya; la segunda, de un territorio costero o periurbano en el que se desarrolla un episodio naval de primera importancia. Si a ello añadimos la nómina de alfaquíes, cadíes, muftíes, responsables de la oración y hombres de letras vinculados a Šiḏūna, Qalsāna y Šarīš, el resultado es una imagen bastante más compleja que la de una Sidonia meramente nominal o perdida en la vaguedad de las fuentes.

Šiḏūna aparece, al menos en estos textos, como una realidad urbana y territorial viva: con aljama, con rīf, con cargos religiosos y jurídicos, y con presencia en acontecimientos relevantes del emirato. Otra cosa será discutir, con todas las cautelas necesarias, dónde debemos situar exactamente esa ciudad y cómo evolucionó su capitalidad dentro de la cora. Pero lo que no parece discutible es que las fuentes árabes conservan datos suficientes para seguir preguntando, y desde luego para no despachar el problema con cuatro lugares comunes heredados.

A veces una noticia marginal, una palabra que parece de paso, obliga a volver sobre todo un paisaje. En este caso, el rīf de Šiḏūna nos devuelve una Sidonia abierta al mar, al Guadalete y a la historia política y militar del siglo IX andalusí.

Notas

Ibn Ḥayyān, al-Muqtabas min anbāʾ ahl al-Andalus [al-Muqtabis II-2], ed. Maḥmūd ʿAlī Makkī, Beirut, Dār al-Kitāb al-ʿArabī, 1973, pp. 307-309, año 245 H./859-860 d. C., epígrafe jabar al-maŷūs. Sobre la primera incursión normanda contra al-Andalus, en 229-230 H./844-845 d. C., y sus efectos en Sevilla y el occidente andalusí, véase Ibn Ḥayyān, al-Muqtabis II-1, trad. Maḥmūd ʿAlī Makkī y Federico Corriente, Zaragoza, Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2001.

Sobre la identificación de Šiḏūna/Sidueña y la capitalidad itinerante de la cora de Sidonia, véase Borrego Soto, Miguel Ángel, «La capital de la cora de Sidonia (siglos VIII-X). Claves para su identificación», en José María Gutiérrez López y Virgilio Martínez Enamorado, eds., A los pies de Matrera (Villamartín, Cádiz). Un estudio arqueológico del oriente de Šiḏūna, Villamartín, Ayuntamiento de Villamartín / Editorial La Serranía, 2015, pp. 15-57.

Para la noticia de la aljama de Šiḏūna renovada por el emir Muḥammad I, véase Ibn Ḥayyān, al-Muqtabis II-2, ed. Makkī, p. 224.

Sobre el término naffāṭ, derivado de nafṭ —“nafta”, “petróleo”, “sustancia inflamable”—, puede entenderse aquí como apelativo funcional de un especialista en materiales incendiarios empleados en combate en un contexto naval, el lanzador de nafta.

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