Si San Salvador parece concentrar el gran eje religioso de la Šarīš andalusí, la collación de San Mateo ofrece otra imagen igualmente reveladora: la de un barrio abierto, productivo y lleno de vida, donde la ciudad islámica se deja ver no sólo en la trama urbana, sino también en sus funciones económicas y en la pervivencia de población musulmana tras la conquista.
Uno de los rasgos más ilustrativos es la presencia de una mezquita mencionada en relación directa con el baño, lo que encaja perfectamente con la lógica de la ciudad andalusí, donde la mezquita de barrio y el ḥammām solían integrarse en un mismo tejido de servicios cotidianos. El baño constituye, en efecto, un indicio de primer orden, pues su proximidad a la mezquita no es casual, sino plenamente coherente con la organización de los barrios islámicos, en los que el ḥammām formaba parte del equipamiento urbano básico. La existencia de este baño, más otros dos que menciona el texto, convierte a San Mateo en un espacio dotado de servicios públicos esenciales y refuerza su carácter de barrio consolidado.
Pero quizá lo más llamativo de San Mateo sea su fuerte dimensión económica. El Repartimiento menciona expresamente el mercado, y a ello se suman varias referencias a una casa que fue tiendas, a un almazenejo y, sobre todo, a varios molinos de aceite. Pocas collaciones ofrecen un repertorio tan claro de equipamientos vinculados al abastecimiento, la transformación de productos y la compra-venta. La propia plaza del Mercado de la actual San Mateo debió de desempeñar ya desde época andalusí una función comercial bien definida y anterior a la conquista castellana. Por su parte, los molinos de aceite son especialmente reveladores, ya que su presencia indica una actividad productiva estable, ligada a la molturación de la aceituna y al trabajo con productos agrícolas.
También los hornos tienen en esta collación una importancia particular. Como ocurría en otras ciudades islámicas y como aún puede verse en el Magreb, este tipo de instalaciónes funcionaba pública o semipúblicamente, pues los ciudadanos llevaban su masa para cocerla y elaborar pan. La mención de una casa que fue forno y otros dos recintos destinados a tal fin, confirma la integración de éstos en la vida diaria del barrio, como ya vimos en el de San Salvador.
En el plano del hábitat, San Mateo presenta una trama muy densa y variada. Aparecen corrales, establos, bodegas y una huerta, lo que indica una mezcla constante entre espacio doméstico y espacio productivo. Además, el texto menciona explícitamente casas de tipo morisco, lo que revela hasta qué punto el parcelario y las tipologías de vivienda andalusíes seguían siendo perfectamente reconocibles. En cambio, no se documentan aquí, al menos de forma expresa, ni alcobas ni alhóndigas ni atahonas, lo que distingue a San Mateo de otras collaciones más marcadamente especializadas en ciertos equipamientos.
La presencia de un par de adarves completa esta imagen de medina andalusí. Ese callejón cerrado o paso restringido es uno de los rasgos más característicos del urbanismo islámico, y su conservación en el documento muestra que el barrio no había sido reordenado de manera radical tras la conquista. A ello se suma la mención reiterada del muro como lindero de varias casas, señal de que al menos una parte de la collación se apoyaba directamente en la cerca urbana, o muy probablemente en uno de sus tramos. Todo ello refuerza la impresión de que San Mateo conservaba todavía, en el momento del repartimiento, una fisonomía heredada de la medina andalusí, con su trama densa, sus espacios cerrados y su contacto inmediato con el recinto fortificado.
San Mateo conserva también una presencia visible de musulmanes en el propio documento. Aquí se menciona expresamente a Aben Maquilla, moro con carta del rey, y además aparecen varias propiedades que habían sido compradas a moros que contaban igualmente con autorización regia para conservar o enajenar sus bienes. Esto significa que la continuidad andalusí no era solo material, sino también humana: parte de la población islámica seguía residiendo o conservando patrimonio en el barrio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario